La tensión residual es un factor crítico en el rendimiento de las tuberías sin costura, especialmente en entornos de alta presión y alta temperatura. Una gestión inadecuada de la tensión puede provocar grietas, deformaciones o una reducción de la resistencia a la fatiga.
Velocidades de enfriamiento no uniformes durante el tratamiento térmico.
Deformación en frío en procesos de peregrinaje o embutición.
Tensión de transformación de fase en aceros aleados.
Recocido posfabricación: Alivia la tensión mediante un enfriamiento lento.
Granallado: Introduce tensión de compresión para contrarrestar la tensión de tracción residual.
Tratamiento criogénico: Mejora la estabilidad dimensional en aplicaciones de precisión.
Tubos hidráulicos aeroespaciales.
Oleoductos y gasoductos en aguas profundas.